· 

Los amó hasta el extremo

(Jn 13, 1)


Por RLMA, sacerdote.


Se acercan ya los días que culminarán este Precioso tiempo de Pascua. Y, como sucede en toda fiesta, lo mejor se reserva para el final: Pentecostés, Corpus Christi y festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

Este año la celebración del centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús viene a ser como el telón de fondo de todo el calendario. La Solemnidad del Corpus no es de toda la vida, sólo lleva celebrándose más de setecientos años. Desde que aquella religiosa agustina, Sor Juliana de Mont Cornillon (1247) se convirtió en intrépida apóstol del Santísimo Sacramento. 

Como suele pasar muchas veces, Dios hace guiños, da señales de que quiere algo, y lo hace como ha hecho siempre en la historia de los hombres, de noche y en silencio.

Mientras miraba la luna, esta religiosa observó que una parte permanecía oscura. Interpretó aquella visión: en el calendario cristiano faltaba una fiesta; la que celebrase al Santísimo Sacramento. 

Sólo bastaron cinco años para que en todos los Países Bajos, ya se celebraba la fiesta y procesión de Jesús Sacramentado. Cinco años. Sin marketing ni internet. Toda fiesta que celebra a Cristo nos lleva a la Eucaristía.

En la segunda revelación del Señor a Santa Margarita María de Alacoque, le dice “Tengo sed, pero una sed ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento”.

San Juan inicia el relato de las últimas horas de Jesús con aquellas palabras “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1). Si. No hay cualquier otra motivación en todo lo que hace o piensa Jesús que su amor, en especial, hacia aquellos que más lo necesitan, que no ha “venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mt 9, 13). Este amor es el aroma de la Eucaristía.

¿Cómo no reconocer a este Jesús en la Hostia consagrada? Y a la vez, ¿qué fiesta que celebra cualquier misterio de la vida de Jesús no desemboca en el mar de su presencia real, viva, actual, palpitante, de la Eucaristía? La Pascua es noticia: ¡Jesús está vivo! Él nos sale al encuentro de muchas maneras, en situaciones de la vida o en las personas con quienes tratamos a lo largo del día. Y su presencia no es un encuentro, es más bien un descubrimiento. Basta saber reconocerle, caer en la cuenta.

En la cumbre de la Pascua, la solemnidad del Corpus Christi, nos descubre que en la luna de nuestra vida todavía falta algo por “iluminar”, queda algo por entregar a Jesús; que desea ser amado, desde hace cien años y algunos más.

Escribir comentario

Comentarios: 0



Este website pertenece a la

Asociación Corpus Christi Talavera de la Reina 


Sitio web patrocinado por: